01 mayo 2006

Carta de bienvenida

Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente

tú has hecho lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo
y el valor de empezar
corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge
de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor
y acéptala.

De una manera u otra es el resultado de tus actos
y prueba que tú siempre has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso
ni se lo cargues a otro,

acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar
y que ninguno es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como

la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones,

de quien vivirá a pesar de todo,
piensa menos en tus problemas

y más en tu trabajo y tus problemas
sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande
que el más grande de los obstáculos,
mírate en el espejo de ti mismo

y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere
de las circunstancias

porque tu mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate,
lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.

***

Bienvenido a este pequeño espacio en blanco. Esperamos que te sientas como en casa. Acomódate y coge este pergamino, deja volar tu imaginación y que ella te guíe. Disfruta y participa. Gracias por tu visita.